Alejandrino y La Sierra Nevada de Santa Marta

Alejandrino es un indígena perteneciente a la comunidad Wiwa que vive junto a su familia en la Sierra Nevada de Santa Marta, tiene 25 años, una esposa y dos hijos, aunque se dedica a las labores del campo al igual que los demás hombres de su comunidad desde hace cuatro años trabaja como guía turístico y es la persona encargada de llevarnos a conocer la Ciudad Pérdida en un tiempo de cinco días, la idea es caminar por trayectos haciendo varias paradas hasta llegar a nuestro objetivo.

alejandrino1

Foto: Jess Kraft. Alejandrino en compañía de su mamá.

En el asentamiento denominado el “Mamey” fue nuestro primer encuentro, allí nos recibió y nos dio la bienvenida a un grupo de 12 personas integrado por tres norteamericanos, cuatro ingleses, dos italianos, una neozelandesa, una australiana y quien les escribe ahora, la única colombiana del grupo.Tener a nuestro lado un guía que es indígena de la zona nos ha dado  la oportunidad de conocer aspectos de su cultura. Alejandrino cuenta que en la Sierra viven cuatro etnias indígenas todas provenientes de los indios tayrona; los kogui, arauco, wiwa y cancumo, pero ocupan diferentes partes del territorio, en el trayecto que nosotros atravesamos sólo están los wiwa y los coguí, al otro lado de la Sierra se ubican los otros dos.

MAGDALENA, COLOMBIA - FEBRUARY 7: An indigenous Wiwa family passes through a trail in the Sierra Nevada de Santa Marta in the Magdalena Department in Colombia on February 7, 2014

Foto: Jess Kraft. Familia de indígenas Wiwa en la ruta hacía la Ciudad Pérdida. Sierra Nevada de Santa Marta.

El recorrido a nuestro destino es agotador, todo el tiempo es una caminata ascendente y los caminos son bastante empinados, sin embargo, la belleza del paisaje compensa los momentos en los que se siente que el cuerpo no da más, razón por la cual el tour dura varios días, para así caminar de tres a cinco horas por día y después descansar. Es un viaje bastante difícil por la exigencia física, es una aventura que para aquellos que no estén en buenas condiciones les tomara uno o dos días más porque tendrán que parar muchas veces, como les pasa a dos integrantes de nuestro grupo quienes tienen 60 y 58 años, a ellos les ha tomado más tiempo y siempre se quedan atrás, lo bueno es que finalmente logran llegar a los puntos establecidos.

Lush green hills in the Sierra Nevada de Santa Marta mountain range near the Colombia coast

Foto: Jess Kraft. Sierra Nevada de Santa Marta. Ruta hacía la Ciudad Pérdida.

En el trayecto hay varios campamentos de descanso, uno de ellos la casa de la mamá de Alejandrino, durante nuestra estancia allí nos muestra la planta llamada “Maguey” de dónde sacan el fique, que es una fibra usada para hacer diferentes accesorios aquí en Colombia, como mochilas, sombreros, carteras, pulseras, aretes entre otros. En la cultura Wiwa al igual que en las demás las mujeres son las encargadas del oficio de tejer, es por ello que cuando se casan  se les entrega un instrumento creado por ellos mismos para hilar el fique.

Donkey and Hills

Foto: Jess Kraft. Sierra Nevada de Santa Marta.

Ahora  Alejandrino nos explica  el significado que tiene para ellos el ¨Poporo¨, un recipiente que los hombres de estos grupos indígenas siempre llevan consigo. En el introducen caracoles y cal que cocinan previamente formando una mezcla espesa que al combinarla con la hojas de coca masticadas por los indígenas y frotarla en la parte posterior del recipiente va formando  una resina gruesa que adorna el Poporo.

alejandrino_poporo1

Foto: Jess Kraft. “Poporo

El “poporo” es considerado como un símbolo de madurez en los hombres, la transición de joven a adulto y se les entrega cuando cumplen la mayoría de edad, a los 18 años, es su documento de identidad, razón por la cual deben tenerlo consigo todo el tiempo, si no son castigados por el Chaman o Mamo, quien es el jefe del grupo indígena. Otro significado que tiene es que el joven ya está listo para casarse y formar una familia. Durante el transcurso de sus vidas  el Poporo se va cambiando, porque llega un punto en que la resina que se va formando en la parte superior es muy gruesa y se vuelve pesado. Los indígenas coleccionan todos los poporos que les van obsequiando, para ellos representa un gran tesoro que deben cuidar y conservar.

IMG_4868

Foto: Jess Kraft. Alejandrino con su ‘poporo’

La caminata continúa y es tiempo de disfrutar  los hermosos ríos que tiene la Sierra, aguas cristalinas y refrescantes que en medio del agobiante calor y la fuerte jornada dan vida a nuestros cuerpos cansados. Antes de llegar al siguiente destino Alejandrino se encuentra con otro compañero de su comunidad, lo saluda e intercambian las hojas de coca que cada uno lleva en sus mochilas.

Wiwa Indian Family

Foto: Jess Kraft. Comunidad de indígenas wiwa.

Seguimos conversando y me cuenta que los niños y niñas de los grupos indígenas por sus creencias y costumbres no estudian, los niños aprenden los oficios relacionados con el cultivo y cuidado de la tierra, las niñas las actividades del hogar. Los wiwa al igual que las demás etnias,  son culturas muy cerradas, no les gusta tener contacto con las personas fuera de la Sierra, para ellos es muy importante permanecer alejados de todas las cosas que se denominan mundanas, su propósito es permanecer inocentes en aspectos relacionados con el sexo hasta que cumplan la mayoría de edad. Acercarse a los campesinos y lugareños de la zona implica hablar y tener conocimiento de temas que ellos consideran sagrados y de los cuales no deben saber nada, Alejandrino narra que una de sus creencias es que si ellos ven una mujer desnuda antes de cumplir la mayoría de edad, recibirán un castigo, el chamán les dice que por esta afrenta sus padres morirán.

DSC_1590

Foto: Jess Kraft.

Los días pasan y finalmente llega el gran día, Alejandrino nos conducirá a nuestra meta la Ciudad Pérdida, cuenta que para hacer bien su trabajo antes de tomar la decisión de ser guía estuvo estudiando varios días con el chamán, él quería tener conocimiento sobre todo el lugar para explicarles a las personas que vienen el significado  que tiene cada sitio dentro de la ciudad pérdida  y porque es un lugar sagrado.

MAGDALENA, COLOMBIA - FEBRUARY 6: An indigenous Wiwa girl sits with her chicken in the Magdalena Department in Colombia on February 6, 2014.  The Wiwa tribe inhabits the foothills of the Sierra Nevada de Santa Marta Mountain Range

Foto: Jess Kraft. Sierra Nevada de Santa Marta.

Empezamos la ruta, como es muy temprano Alejandrino va adelante, él nos explica que como no ha pasado nadie por el camino puede ser peligroso por los animales del lugar. Después de cruzar una pequeña quebrada  llegamos a los 1200 escalones que tenemos que subir para llegar a la cúspide, todos quedamos estupefactos al ver el camino de pequeñas piedras extremadamente empinado que nos espera, sin dudarlo el grupo  comienza a ascender. Tengo que decir que es extenuante, son muchísimos los escalones, por momentos se siente que el aire  se agota, sin embargo continuamos hasta llegar.

Lost City Stairs

Foto: Jess Kraft. Ruta hacía la Ciudad Pérdida.

Una vez arriba, al contemplar la inmensidad de la ciudad pérdida se siente que todo el esfuerzo hecho durante los días anteriores valió la pena, es indescriptible la sensación de paz y tranquilidad, la belleza y magnificencia del lugar, Alejandrino está igual de maravillado que nosotros y ahora nos cuenta que a este lugar viene toda la comunidad Wiwa cada tres meses, ellos se reúnen con el chamán y entre todos empiezan a orar, es como una especie de rezo a la naturaleza para que ésta los ayude a purificar su espíritu  y su cuerpo. Es por esta razón que al iniciar nuestro recorrido por la ciudad lo primero que hacemos es hacer un círculo y orar para así estar listos para permanecer allí.

Colombia's Lost City

Foto: Jess Kraft. Panorámica de la Ciudad Pérdida.

Dentro de la ciudad se pueden apreciar varios montículos o terrazas por pisos, en total son cuatro hasta llegar al último desde el que se contempla la grandeza de la Sierra, las gigantescas montañas y el esplendor de su naturaleza. En este lugar también hay dos casas que pertenecen al chaman y su esposa, una para cada uno. El chamán sube cada ocho días a la Ciudad Pérdida, él necesita tomar fuerzas para así tener el poder de purificar la tierra, la naturaleza y la lluvia, limpiar las casas, curar enfermedades, hacer los rituales como el casamiento, bautizo y la transición a la muerte. Todos los aspectos de la vida tanto de los Wiwa como los demás grupos indígenas tienen que estar primero bendecidos por el chamán.

Small shack surrounded by lush green hills near Santa Marta, Colombia

Foto: Jess Kraft. Sierra Nevada de Santa Marta.

Seguimos caminando y disfrutando de la indescriptible vista y para sorpresa de todos en la parte final hay un pequeño puesto del Ejército Nacional, los soldados se encargan de cuidar la ciudad y su trabajo también es embellecerla, muchos de ellos la están podando en diferentes partes. Antes de continuar con la ruta uno de ellos se acerca y le pide el permiso a Alejandrino para estar allí, es una norma, nadie entra sin este salvo conducto porque lo que se quiere es cuidar la Sierra y es por ello que por día  solo pueden ingresar un total de 50 personas. En la Ciudad Pérdida por su parte también el ingreso es por grupos pequeños, para así protegerla y como lo expresa Alejandrino “no cargarla con las energías de la gente que entra”.

View of a jungle with hills in the background in the Sierra Nevada de Santa Marta in Colombia

Foto: Jess Kraft. Sierra Nevada de Santa Marta.

Nos despedimos de la Sierra Nevada y retomamos el camino de regreso, el viaje fue agobiante,  estos cinco días serán recordados por todos, en un punto nos volvimos como una gran familia que compartió y disfrutó momentos de dolor y desesperación por el calor, la fatiga, las fuertes jornadas y los insoportables mosquitos; quedan  las conversaciones nocturnas bajo la luz de las velas, las risas y la satisfacción de llegar a la Ciudad Perdida.  Terminamos nuestro viaje con la imagen de este mágico y misterioso lugar que tiene Colombia,  lleno de una belleza indescriptible que los extranjeros de mi grupo al igual que yo pudimos vivir, sentir y disfrutar.  Nos despedimos de Alejandrino quien regresa a su Sierra Nevada con la idea firme de seguir con sus sueños, la meta ahora es empezar a cultivar café y chocolate orgánico para ofrecerlo a los nuevos turistas que como nosotros disfrutarán de sus historias ahora en compañía de una buena taza de café colombiano.

Un comentario en “Alejandrino y La Sierra Nevada de Santa Marta

  1. Pingback: Playa, brisa y mar en la costa de Colombia | La Maleta de Narda

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s