Chicago, resplandor de una ciudad

Chicago River and Skyscrapers

Foto: Jess Kraft

El invierno se posa en el ambiente y a medida que se camina la nieve empieza a caer, el viento la acompaña, el frío es tan fuerte que traspasa los abrigos y demás accesorios que la gente lleva consigo. Afuera la temperatura es de -40 grados bajo cero, como en una carrera contra el inclemente hielo la gente sigue su curso sin parar. Sin embargo, en medio de esa nube gris, las luces de la navidad se encienden y la magnificencia de la ciudad hace presencia. Chicago resplandece en medio de la bruma, es tal su magnetismo que permanece inmune al mal tiempo y aflora con su grandeza a pesar del inclemente clima.

Como un domino así se se van formando los rascacielos en ambos lados de la calle, desde la avenida se puede contemplar como la arquitectura en las edificaciones va cambiando, al divisar los primeros pisos el diseño es moderno, pero a medida que se levanta la vista se puede observar como en los últimos niveles, su estructura cambia a un estilo barroco y neogótico; la ciudad entera es una combinación arquitectónica en la que resalta también el art deco junto con el contemporáneo. Al contemplar las copas de éstos hermosos elefantes de concreto es imposible no admirarlos con curiosidad, éstos sobresalen en la metrópoli. Chicago se destaca por ser una de las primeras ciudades en construir los famosos rascacielos, después del incendio que consumió la urbe en 1871, célebres arquitectos se encargaron de reconstruirla, de ahí que sea considerada la ciudad de la arquitectura moderna.

Chicago Theater

Foto: Jess Kraft. Teatro de Chicago.

Chicago es un espacio dedicado al arte y la cultura; uno de los grandes teatros del mundo lleva su nombre y es símbolo de la ciudad. En otro momento el Teatro de Chicago fue el escenario en donde se estrenaron reconocidas películas, así como renombradas obras dramatúrgicas, aunque han pasado los años, este recinto se mantiene en el tiempo y sigue siendo el espacio en el que el teatro hace su mejor gala, al igual que los shows de reconocidos artistas.

Las insignias de la ciudad son sus grandes rascacielos, Willis Tower (antes Sears Tower), John Hancock Center, Wrigley Building, Trump Tower, Carbide & Carbon Building y Tribune Tower, la edificación del reconocido periódico de Chicago. Todos éstos edificios son representativos y los más altos de la ciudad y desde ellos se puede contemplar una maravillosa vista además de pasar un rato entretenido. Willlis Tower se diferencia de los demás, por tener como atracción un cubo de vidrio que sobresale en la parte alta de la torre, desde él se puede obtener una increíble fotografía, en la que en todos sus lados se refleja la ciudad, el efecto es impresionante, al estar allí te ves como si estuvieras suspendido en medio de la metrópoli.

Chicago Skyline

Foto: Jess Kraft

Otro de los planes son los museos, existen varios, como el Instituto de Arte de Chicago, una edificación que ocupa casi tres cuadras a la redonda; a la entrada dos enormes leones se posan como guardianes a la espera de los turistas. El edificio estilo barroco está distribuido por varios pisos, cuando se recorre, poco a poco se van divisando los salones, en los que se aprecian colecciones de arte de diferentes partes del mundo. Cada persona decide su ruta; durante la visita el compañero es un práctico aparato que se recibe en la entrada, el cual viene programado con el idioma que el turista desee, la ‘audio guía’, hace una descripción de las pinturas, esculturas y objetos destacados en el museo, título, significado, autor, origen, entre otros datos generales de la obra. Es maravilloso como en el momento menos esperado hacen su entrada las pinturas de Rembrandt o el gigante cuadro de Seraut, insignia del instituto, ‘Tarde de domingo en la isla de Grande Jatte‘, que va de lado a lado de la pared de la habitación. La magia no se detiene y ahora es el turno para Claude Monet, Renoir, Henri de Toulouse, Van Gogh, Goya entre otros; sus lienzos emergen de forma espontánea en los muros de la edificación. Para mí visitar el Instituto de Arte de Chicago, es abrir la puerta al arte del mundo en todo su esplendor.

Con -30 grados bajo cero, nos animamos a salir, aunque el frío era inclemente, el cielo paradójicamente embellecía la ciudad, un azul intenso con nubes blancas invitada a no quedarse en casa y arriesgarse a descubrir un nuevo lugar. El plan visitar el Field Museum, nos bajamos en la estación de tren más cercana y debo decir que aunque caminamos pocas cuadras, sentí que literalmente me congelaba, la sensación fue peor cuando en mis piernas un calor intenso se manifestó, era como si miles de punzadas traspasaran mis jeans, mis piernas se estaban quemando, era desesperante, en ese instante sólo pensaba en conseguir un lugar donde resguardarme del frío inclemente que ya empezaba a hacer mella en el cuerpo. Una vez dentro del museo el alivio fue inmediato, la calefacción atenuó enseguida el dolor previo, me dirigí al baño y me sorprendí al ver mis piernas rojas, pensé, efectivamente este hielo quema. Sin embargo, el mal momento quedó atrás, al contemplar el enorme Tiranosaurio Rex, el más completo que existe en el mundo, ubicado en el centro del salón principal, imponente se erige allí a pesar de su enorme estructura, lo miras y piensas que en cualquier momento se puede caer, esa es la impresión que te da.

A pesar del invierno, patinar sobre una pista de hielo es otra de las actividades programadas en esta época del año. Uno de estos sitios está ubicado debajo del Parque Millennium, desde donde se puede ver el famoso ‘Cloud Gate’ o frijol como fue apodado por su peculiar forma. Considero que esta es una actividad que no se debe dejar pasar, para nosotros fue nuestra primera vez y a pesar de las bajas temperaturas, permanecimos casi dos horas patinando felices en la pista. Es tan divertido que el clima no es un problema.

Chicago Cloud Gate Sunrise

Foto: Jess Kraft

Cerca de Chicago existe un suburbio que se destaca por sus magníficas casas, que resaltan por el concepto usuaniano, definido como ese particular estilo que tienen las casas en EEUU, término creado por Frank Lloyd Wright, quien es considerado el más grande arquitecto norteamericano del siglo XX y el precursor de la arquitectura orgánica, su creador vivió parte de su vida esta zona conocida como Oak Park. Las denominadas casas de la pradera de Wright, al igual que otras edificaciones creadas por él, se pueden apreciar también en otras zonas de Illinois, así como en Chicago, cerca de los lagos Wisconsin, Michigan y en los suburbios del norte de la ciudad.

Durante su estancia allí Frank Lloyd construyó su casa, diseñada especialmente para su familia, hoy convertida en un museo en el que se puede apreciar su particular estilo y disfrutar de la historia de cómo este artista creo minuciosamente cada espacio, desde el cuarto de sus hijos hasta su estudio, lugar en donde no podían ingresar sino sus empleados. Otra de las construcciones representativas de este constructor y ubicada en Oak Park es el ‘Unity Temple’, una iglesia que se destaca por ser una de sus obras más famosas. La verdad es que a diferencia de las iglesias tradicionales que tienen un techo que termina en punta en ésta es plano. El lugar donde se celebran las misas está dispuesto como una mesa cuadrada en la que han sido colocados varios escalones de forma ascendente con sus correspondientes bancas. Es una construcción que combina lo moderno con lo oriental, aunque se ve un poco fría a mi parecer, porque es bastante minimalista.

Frank Lloyd Wright Tudor House

Foto: Jess Kraft

Oak Park sobresale también por ser el lugar donde nació el famoso y reconocido escritor Ernest Heminway, allí se encuentran dos museos, el primero es su casa materna, lugar donde el periodista norteamericano vivió su infancia; el segundo es un inmueble en el que se recopila la historia, vida y obra del escritor del “Viejo y el Mar”. Oak Park es una localidad que resplandece no sólo por su llamativo visual, los personajes que allí vivieron sino también por su aire bohemio, que se respira y se siente en sus calles, sus bares y restaurantes.

La ciudad de los vientos, es una de mis ciudades preferidas, su brillo, historia, belleza y atmósfera hacen de ella un lugar en el que los días pasan sin darse cuenta. Las estaciones en Chicago son un ingrediente que la transforma y le da cierta singularidad, es por ello que aunque nuestra visita fue en uno de los inviernos más fríos que ha vivido últimamente, esto no impidió que la disfrutáramos y viviéramos desde el mismo instante en el que al pisar sus calles, el cortante y gélido clima nos dio la bienvenida.

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