Salar de Uyuni, el gigante blanco

Un océano de leche se divisa por kilómetros y kilómetros alrededor, es un blanco incandescente que se pierde en el horizonte en el que apenas se dibujan unas pequeñas montañas. A medida que se avanza se puede ver como la textura del gigante blanco se va agrietando, pequeños  triángulos concatenados suscriben el espacio, es el salar de Uyuni quien nos recibe con su imponente belleza.

Una hermosa mujer es la protagonista en esta historia, su nombre Tunupa, una joven que se paseaba feliz  cerca del lago mientras los hombres contemplaban su belleza y las mujeres la envidiaban. Al pasar el tiempo los celos de las mujeres crecían, no soportaban a esta muchacha cuyo único pecado era ser bella. Tunupa se enamoró y fruto de su  amor nació un niño al cual ella quería con alma, cuerpo y corazón. Ella continuaba su vida tranquila en aquel hermoso valle hasta qué un día las mujeres del pueblo decidieron cobrar venganza y hacer sufrir a  aquella joven de  rostro angelical, tomaron entonces  la decisión de arrebatarle su mayor alegría, su hijo adorado y así de una vez por todas castigarla. Cuentan los abuelos que al perder a su hijo y ver que a pesar de sus esfuerzos no lo encontraba Tunupa entristeció, la muchacha que tiempo atrás sonreía feliz por el campo se dedicó a llorar. Era tan fuerte su dolor que no podía contener las lágrimas, una a una rodaban de forma continua primero por su rostro y después por su pecho. Su llanto se  combinó con la leche que aún tenían en sus senos formando un riachuelo que finalmente llego al lago cubriéndolo totalmente y creando lo que hoy se conoce como el salar más bello y grande del mundo, el salar de Uyuni.

Durante esta aventura he tenido la oportunidad de ver increíbles lugares, después de terminar nuestra estadía en Chile cruzamos la frontera para dirigirnos a Bolivia, la alegría no pudo ser mayor, las tierras bolivianas nos dieron la bienvenida con uno de sus mayores tesoros naturales,  la llanura de 10,582 Km2 de pura sal y una de las mayores reservas de litio del mundo, el salar de Uyuni ubicado a 3650 msnm. Desde la ciudad de Uyuni se pueden tomar los tours que durante tres días como mínimo lo llevan a explorar y conocer no sólo el salar sino también los hermosos paisajes que hacen parte de la Reserva Nacional Eduardo Avaroa que se encuentra al sur del salar. Lagunas, géiseres, flamencos, cactus gigantes, rocas volcánicas, desiertos, pueblos, arqueología, llamas, vicuñas, diversidad de aves y un cementerio de trenes son algunos de los atractivos que se pueden encontrar en este territorio.

Decidimos recorrer primero los alrededores del salar para luego finalmente conocer al gigante blanco, esto pensando en que era mejor ir a la inversa de la ruta que toman normalmente los tours para así encontrar los lugares despejados y tener mejores fotos sin tanta gente en ellas, otra de la razones era que si queríamos ver la laguna verde en todo su esplendor y apreciar su color era mejor estar allí en la tarde, al hacer el recorrido normal siempre se llega a la madrugada y a esa hora no se puede apreciar su color.

Con todo nuestro equipaje listo, comida, bolsa de dormir, agua, un cilindro de gas para abrigarnos unos minutos en la noche antes de ir a dormir, bloqueador y ropa de frío emprendimos nuestra ruta a las 10 de la mañana. Después de visitar San Cristobal un pueblito con una bella catedral nos dirigimos al Valle de las Rocas, allí tomamos nuestro almuerzo, Alejandro nuestro guía adecuó como mesa una roca plana del lugar y allí rodeados de grandes montículos y abrigados por el sol del medio día nos dispusimos a comer. Después de esta pequeña pausa seguimos, la meta era llegar a la Laguna Verde.

Mientras recorríamos el parque estaba maravillada con su majestuosidad, aunque se puede apreciar que en el sitio no existe ningún tipo de regulación ambiental, hecho que se aprecia a simple vista no sólo por la cantidad de deshechos sino también por el sinnúmero de autos que ingresan y transitan sin ningún tipo de control, durante un día pudimos ver cerca de 20 cuatro por cuatro que iban y venían por zonas que no están señaladas ni adecuadas como rutas dentro de la reserva, como no hay ningún tipo de control el tema de las basuras y la falta de baños públicos se hace evidente, si quieres ir al baño te toca ahí mismo, es muy triste, hay lugares en los que se puede ver todo el papel higiénico que ha ido quedando, además de botellas y otros residuos.  Sin embargo, a pesar de estos problemas la zona es hermosa y el paisaje sobresale.

Después de muchas horas de ansiedad llegamos a la Laguna Verde, antes de verla, se observan varios volcanes y otras lagunas pequeñas cubiertas de sal, es un cuadro natural que invita a no perder la vista ni por un instante. Teníamos miedo que a pesar de nuestro plan previo no pudiéramos apreciar el color de de la laguna, pero este sentimiento se desvaneció cuando el verde esmeralda se impuso frente a nosotros, allí estaba la dama verde cubierta con su mejor vestido y en compañía de su guardián el grandioso Licancabur  de fondo reflejándose en sus aguas; su particular color se debe a que tiene grandes cantidades de arsénico y cobre. Nos bajamos del auto, la luz era perfecta al igual que el paisaje que la rodeaba y por varios minutos pudimos disfrutar de su magnificencia.

El día terminaba y era hora de dirigirnos a nuestro refugio. En esta parte del parque las temperaturas son muy bajas, en ocasiones alcanzan los -15 grados bajo cero. El lugar está practicamente deshabitado, es por esta razón que no hay hoteles, tampoco agua caliente ni ningún tipo de calefacción. Habíamos leído al respecto y es por esto que pagamos un poco más para tener un mejor abrigo, la mayoría de los paquetes turísticos no ofrecen bolsa de dormir, ni estufa para mientras cenas o estas en el refugio, tampoco bolsas con agua caliente para los pies, unos días después estando en Potosí conocimos unos chicos de Brasil y nos contaron que su estadía  fue horrible en está parte de la reserva, no durmieron, el frío era muy fuerte y a pesar de tener ropa térmica no fue suficiente y  no dejaron de sentir el hielo durante toda la noche.

Afortunadamente nosotros no sentimos frio, sin embargo no podíamos dormir, era muy difícil respirar, nos movíamos un poco y ya sentíamos que nos ahogábamos, con mi esposo nos hablábamos en medio de la oscuridad y el silencio de la noche, la pregunta obvia, ¿puedes dormir?, no. Creo que eran como las cinco de la mañana cuando por fin pudimos conciliar el sueño, Alejandrino nos explicaría en el desayuno que la razón era la altura, estar a 4300 msnm producía ese efecto en las personas y era normal sentir esto la primera noche que se pasaba en la reserva.

Siguiente parada la Laguna Colorada, su color se debe a las algas de la especie ‘dunaliella salina’ que crecen dentro de sus aguas. Lo más lindo del lugar fue la cantidad de flamencos que se encontraban encima de la estela roja, era una manada, pudimos ver las tres clases de flamencos que habitan en el todo el lugar, el Chileno, el Andino y el James. Con 60 km de longitud la laguna escarlata cubre esa parte desértica del parque y al igual que la laguna verde tiene un encanto que deslumbra los sentidos.

Son muchos los lugares que se pueden ver en el parque, el Desierto de Dali que como su nombre lo indica se asemeja a una de las obras del gran pintor, al igual que las la formaciones que se destacan del conjunto de rocas volcánicas que se encuentran en la zona, como el árbol de piedra entre otras que no tienen nombre. En este territorio también se pueden ver geysereres aunque considero que los del desierto de Atacama en Chile son un poco más llamativos. Otra opción es disfrutar de las aguas termanales, la mayoría de turistas aprovechan este espacio para sumergirse un rato a pesar del  frio, nosotros la verdad no nos animamos, la sola idea de pensar en el frío que sentiríamos al salir de las cálidas aguas nos quitó las ganas.

La ruta por  la reserva finalizaba, era el momento de conocer el Salar de Uyuni, a medida que nos acercábamos podíamos apreciar la enorme estela blanca; como es tan grande se pueden hacer varios efectos en las fotos como jugar con el punto de perspectiva, en ese momento la luna hacía presencia y al alejarse a cierta distancia aparentemente se podía coger con las manos. En verano el salar se llena de agua y esto produce otro efecto en las fotos, se puede ver el reflejo de las personas en el gigante blanco. Otro de los momentos fantásticos son los atardeceres, rojos, violetas, rosas, amarillos y naranjas se confunden con el cielo azul y contrastan con el blanco intenso del salar.

Seguimos nuestra aventura y el turno es ahora para la bella isla Incahuasi, ubicada en el salar, ella deslumbra por sus gigantes cactus de hasta 12 metros de altura que se extienden por todo el islote. Son imponentes y se puede recorrer toda la isla para divisarlos. En este espectacular lugar celebramos nuestro cuarto aniversario de casados, con los monumentales cactus de fondo y el salar acompañándonos en nuestro festejo, la mesa del almuerzo estuvo puesta en medio de la naturaleza que nos rodeaba, fue un momento mágico que quedará guardado para siempre en nuestros corazones. Para terminar la celebración  esa noche pudimos descansar en uno de los hoteles que ya hay en esta parte del salar y  que resaltan por su particular diseño, las mesas, sillas, camas y la estructura de las edificaciones son hechas en sal,  son muy bellos y románticos además de  perfectos para  festejar. Finalmente visitamos otros sectores dentro del salar y antes de llegar a la población de Uyuni pasamos por el cementerio de trenes, en otro momento esta industria fue fuerte en el país, pero ahora sólo quedan los restos de estas imponentes maquinas que se construyeron en Bolivia.

Terminó nuestro itinerario y debo decir que fueron cuatro días maravillosos llenos de esplendor, en realidad no importan las condiciones climáticas cuando tienes la oportunidad de sentir, ver, vivir y disfrutar de este territorio esplendoroso de los bolivianos, sea en invierno o en verano, cada estación del año le dá una magia especial y diferente al imponente Salar de Uyuni.

Para ver más fotografías.

5 comentarios en “Salar de Uyuni, el gigante blanco

  1. Que bellos paisajes, es un privilegio poder conocer esas tierras inhóspitas, majestuosas y alejados del mundanal ruido…las fotos espectaculares y la narración muy descriptiva, te sientes en el lugar….

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  2. Fantástica “foto” de esos lugares tan increíbles, nos llevas casí como si estuvieramos allí. Espero pronto ir allá y tener una experiencia como la tuya. Saludos desde México 🙂

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  3. Gracias Germán esa es la idea, qué alegría saber que te gustó y que te vas a animar a ir estoy segura que lo vas a disfrutar mucho. Gracias por leerme y tu comentario. Saludos.

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  4. Pingback: La Paz, contrastes y vida. | La Maleta de Narda

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