Machu Picchu, el legado de los Incas

Mientras contemplo el paisaje desde el tren con rumbo a Machu Picchu recuerdo los instantes previos antes de llegar al emblemático lugar de los incas, nuestra visita a Cuzco, una ciudad encantada que brilla por sus calles empedradas y su estilo colonial en la que aún se puede ver en la base de sus tradicionales edificaciones los cimientos de los grandes palacios que en otro momento construyeron los incas y que después fueron destruidos por los españoles para erigir sobre éstos la ciudad colonial que hoy se contempla.

Las gigantes piedras que se aprecian en la base de la mayoría de las casas del centro histórico de Cuzco se mantienen en pie, su estructura permanece intacta y es uno de los tantos enigmas que investigadores aún tienen, esto debido a su forma asimétrica, aun no se explican como encajan estas rocas unas sobre otras en perfecto enlace. Hay un muro en particular que sobresale porque tiene una roca que tiene 12 lados con distinto tamaño, aunque increíble ella se acopla perfectamente dentro de la pared. Estas sólidas bases recuerdan a los lugareños y extranjeros la impecable arquitectura que desarrollaron los incas y que hoy se puede observar al recorrer sus calles y callejones. Cuzco ofrece a sus visitantes una serie de atractivos turísticos tanto al interior de ella como por fuera, se destacan entre otros sus museos, catedrales, monasterios y el reconocido barrio San Blas, conocido por ser el lugar de los artesanos, el distrito de los artistas.

Cuzco es el punto de partida previo a  Machu Picchu, no solo por lo que representa sino porque en sus alrededores en lo que se conoce como el ‘Valle Sagrado’ existen otra serie de centros arqueológicos no tan grandes como Machu Picchu pero si igual de representativos. En Cuzco se puede  tomar un tour o ir de forma independiente a recorrer todo el valle y visitar lugares como Pisac, Moray, Ollantaytambo, Tambomachay, Pukapara, Tipón, Pikillata y Qenqo, en todos ellos se conservan las ruinas de lo que fueron en su momento pueblos, ciudadelas, templos, centros de adoración y culto a los dioses o fuertes como es el caso de  Saqsayhumán, espacio utilizado por Incas como punto estratégico de defensa durante la conquista española. Al recorrer los alrededores de Cuzco además de visitar cada uno de estos epicentros se disfruta del hermoso paisaje cubierto por las grandes montañas que aún albergan los vestigios de la cultura indígena mas representativa de Sur América.

Después de recordar nuestra estadía en Cuzco vuelvo  de nuevo a contemplar el paisaje en nuestro trayecto hacia Machu Picchu, el río es nuestro compañero al igual que el cerco de montañas cafés y ahora de color verde, estamos atravesando una zona en el que el ecosistema de selva empieza a hacer presencia. Unas pequeñas gotas de agua caen sobre las ventanas del tren, sin embargo, esto no empaña la magia del recorrido.

El leve movimiento del tren es como un arrullo, es casi imperceptible, ahora mi mirada se centra en los enormes árboles y la espesura del lugar que nos envuelve con su manto verde esmeralda. Poco a poco nos vamos acercando a nuestro destino. La emoción es grande y la expectativa igual.  Llegamos a Aguas Calientes, el pueblito desde el que se toma el bus a Machu Picchu , nos dirigimos a la compañía de transporte y compramos los boletos que nos llevaran a nuestro objetivo.

Son las seis de la mañana y la fila ya ocupa una cuadra y sigue llegando gente. Nos subimos al bus junto con otros turistas y a medida que avanza la ruta pienso en la herencia tan grande que dejaron las cultura indígenas tanto pre incas como incas. Todo el recorrido que hemos hecho en esta zona del territorio peruano está cubierto de los restos que dejan ver sus avances, su cultura y que permiten entender un poco su forma  de vivir y actuar.

Media hora y estamos en Machu Picchu. La niebla cae sobre  todo el complejo arqueológico de los incas y apenas podemos ver partes del majestuoso lugar. Nos dirigimos a Wayna Picchu, que es la montaña que está detrás y que es conocida por ser el telón de fondo de la mayoría de fotografías panorámicas que se hacen de Machu Picchu, tenemos el tiempo justo, antes era posible ingresar a esta zona sin problemas pero ahora solo se permite la entrada en dos horarios, cada uno con un tiempo limitado para realizar la visita, la idea es acceder ahora que las condiciones climáticas lo permiten, aunque la niebla es la protagonista guardamos la esperanza que finalmente se diluya con el correr de los minutos.

Después de una caminata en ascenso que dura alrededor de 45 minutos, llegamos a la cima. Lo interesante además de las ruinas en la cúspide de la montaña es la increíble vista que se puede tener de la ciudadela inca que se erige abajo, desde allí se puede observar otra imagen de Machu Picchu, ahora las ruinas tienen forma de colibrí, es impresionante al igual que la panorámica en general, además de la paz y la tranquilidad que se sienten y se respiran en la cúspide.

De repente todo se nubla y una lluvia incesante hace presencia. Bajamos y seguimos nuestro camino, la idea es seguir explorando, no hemos visto nada aún del complejo.  La lluvia no cesa y nuestros ponchos no son suficientes y nuestra ropa y zapatos se mojan totalmente. Al descender nos damos cuenta que la dama blanca ha hecho lo suyo y a cubierto todo el lugar, así que decidimos salir a tomar algo y esperar, el panorama no luce nada bien, solo lluvia y niebla nos acompañan en esta visita hasta ahora. Me siento y pienso que si el clima no cambia es imposible que vea algo y no hay opciones, la entrada la conseguimos con un mes de anticipación, si no mejora el tiempo, simplemente perdí la oportunidad de contemplar el que es considerado una de las nuevas maravillas del mundo.

Es frustrante, no sólo porque es mi primera vez sino también por mi esposo que como siempre tiene el objetivo de hacer excelentes fotografías. Es medio día y las condiciones son iguales, decidimos almorzar y seguir esperando, igual no tenemos afán. Poco a poco nuestros abrigos y zapatos se van secando y la lluvia se va disipando. Otros turistas y familias que ingresaron con nosotros a las seis de la mañana deciden abandonar la espera e irse, piensan que el clima no va a cambiar. Por dentro siento que es así, pero guardo la esperanza que a medida que la tarde caiga con ella también llegué el sol tan anhelado y esquivo para nosotros durante toda la mañana.

El cansancio hace lo suyo y ahora recostamos nuestros brazos y cabeza sobre la mesa. Cerramos los ojos y continuamos esperando. Son las dos de la tarde y de un momento a otro vemos que la neblina se dispersa. Emocionados decidimos entrar de nuevo y para nuestra sorpresa tenues rayos de sol empiezan a hacer presencia y poco  a poco se extienden por la hermosa ciudad inca, la bella Machu Picchu se expone ante nosotros en todo su esplendor. Algunos de los que se quedaron aprovechan como nosotros para tomar fotos y sentarse a disfrutar del calorcito que por fin se puede sentir, además de  contemplar la vista de Wayna Picchu la montaña que por fin se deja ver detrás, semejante a un guardián se impone vigilante en este centro religioso, político y administrativo, el lugar sagrado de los incas construido aproximadamente en el año 1450 durante el gobierno del Inka Pachacuti.

En el Llaqta Inka de Machu Picchu se pueden encontrar varias terrazas agrícolas, depósitos, la casa del Inka, fuentes y varios templos, como el del Cóndor, el del Sol y las Tres Ventanas, además de su plaza principal, el observatorio astronómico ‘Intiwatana’, entre otras edificaciones erigidas sobre la parte plana de la montaña ubicada a 2453 m.s.n.m.

Finalmente y a pesar de todos los pronósticos pudimos disfrutar del imponente Machu Picchu, un lugar enigmático, espiritual y como lo consideraron sus creadores sagrado. La gente siempre dice que Machu Picchu tiene un poder especial y debo decir que estando allí sentí su encanto, su energía, es una combinación de historia y naturaleza, todo junto en un mismo lugar, es belleza y grandeza, una de las grandes representaciones de la cultura inca.

4 comentarios en “Machu Picchu, el legado de los Incas

  1. Pingback: Reporte del Clima-Un poco de Machu Picchu. | La Maleta de Narda

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