Chan Chan, Huaca del Sol y la Luna en Perú. 

Si se viaja a Perú la visita obligatoria es Machu Picchú y el Lago Titicaca que son los atractivos turísticos más representativos del país, sin embargo, existen infinitas opciones que son igual de fascinantes para aquellos turistas que tienen la oportunidad de ir más allá. Como lo señalé en mi escrito sobre la cultura chachapoyas en el Amazonas el legado arqueológico de los peruanos es extenso y se ha hecho una gran recuperación de los vestigios que dejaron la mayoría de los grupos indígenas que existieron en el país.

Durante nuestro recorrido hacía norte peruano después de visitar su capital Lima nos dirigimos a Trujillo, desde allí son ocho horas de viaje por carretera. Para nosotros los sitios cuyo atractivo es histórico siempre han sido de los preferidos, aunque no dejamos de lado los lugares que brillan por su belleza nos gusta visitar y conocer un poco más acerca de las culturas que en otro momento se asentaron  en las regiones y que dejaron una huella imborrable en cada lugar.

Escogimos Trujillo porque desde allí salen los planes turísticos para conocer el legado de los chimú con el complejo arqueológico de Chan Chan y la herencia de los moche con la Huaca del Sol y Huaca de la Luna, es por ello que después de unos maravillosos días de descanso en la colonial Trujillo nuestra primera cita fue con Chan Chan, la urbe está ubicada a 20 minutos de la ciudad.

Tenía muchas expectativas antes de llegar a Chan Chan por su gran particularidad, las nueve pequeñas ciudades  o palacios que la conforman y que están rodeadas por una gran muralla de tierra están hechas en su totalidad en adobe. Aunque parece mentira todo el complejo fue erigido en este material, los muros, los pisos, las paredes, las rampas y plataformas, todo lo que se puede ver cuando  se ingresa y se recorre fue hecho en arcilla.

La verdad es una experiencia increíble, quedas sin palabras al ver los restos de esta cultura. A medida que avanzamos por cada uno de los pasillos y callejones vamos descubriendo también otros detalles como los diseños y símbolos que plasmaron en los muros y espacios especiales, se ven figuras geométricas y de animales. Según lo relata nuestro guía los chimu usaron otros materiales para sostener las edificaciones, como tierra, madera y los cimientos fueron hechos con piedra que después combinaron con barro y de esta manera se construyó también el resto de la ciudadela.

Debido a estás características Chan Chan fue declarada por la UNESCO como patrimonio de la humanidad en 1986 y es la urbe hecha en adobe más grande de  la América precolombina. Según el informe de la Unesco, Chan Chan tiene un valor universal excepcional por los restos de los sistemas industriales, agrícolas y de gestión del agua que construyeron los chimu para abastecer la ciudad. Actualmente el complejo arqueológico se conserva en excelentes condiciones a pesar de los años y las condiciones climáticas, debido a su particularidad en él se hace constantemente un especial mantenimiento como parte del proceso de preservación.

Nuestro siguiente destino conocer los templos del antiguo reino moche, la Huaca del Sol y de la Luna ubicados a 10 minutos de la ciudad de Trujillo. Los mochica al igual que los chimu también se destacaron por ser grandes arquitectos que usaron como materia prima el adobe. Los dos grupos resaltan por sus aportes en el plano urbanístico.

Desde la camioneta que nos traslada empezamos a ver unas pequeñas montañas de arena en medio de una zona desértica, nuestro guía nos informa que son la Huaca del Sol y  la Huaca de la Luna. Nos dirigimos a la entrada de la Huaca de la Luna. Al ingresar al complejo se aprecian los restos de los dos templos que se erigieron, Templo Viejo y Templo Nuevo edificados totalmente en barro, en su momento tuvieron forma de pirámide ahora solo se aprecian los vestigios, se cree que éstos fueron utilizados para rendirle culto a los dioses y hacer ofrendas, eran considerados como santuarios y debido a ello al lugar solo tenía acceso la elite de los moche.

Lo primero que uno se encuentra al subir por unas escaleras es un gigantesco mural en el que está plasmada la cara de lo que parece ser un demonio, para los moche era su divinidad su nombre ‘Ai Apaec o dios degollador’. A medida que se va recorriendo la zona se encuentran otros muros con variedad de pinturas en tonos blanco, rojo, naranja, negro, amarillo,cobre y azul que resaltan las figuras humanas  y de animales, según los expresa nuestro guía debido al diseño y complejidad con la que fueron hechos éstos gráficos se les considera de gran valor desde el punto de vista iconográfico y estético.

En la Huaca de la Luna también se aprecian patios y plazas ceremoniales con más de 1500 años de antigüedad y desde el segundo piso se puede contemplar a lo lejos los restos de la Huaca del Sol que forma como una especie de montaña. Desafortunadamente, no se puede ingresar al circuito, desde el 2011 está en proceso de intervención pero la realidad es que no se ha avanzado mucho en los trabajos arqueológicos por la falta de presupuesto; el poco dinero que se asigna por parte del Estado es utilizado  en su mayoría en la Huaca de Luna.

Según nuestro guía la Huaca del Sol tuvo un propósito diferente al religioso, se cree que cumplió más una función administrativa y allí se ubicaron las viviendas de la alta sociedad de los moche.  En el siglo XVII el templo sufrió varios ataques por parte de los buscadores de tesoros quienes destrozaron gran parte de la edificación y actualmente sólo se preserva un tercio de la estructura original.

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