Cuenca, la Nariz del Diablo y Cotopaxi en Ecuador. 

Después de disfrutar tres meses de estadía en Perú, cruzamos la frontera de nuevo y no dirigimos a Ecuador, primera parada Cuenca, una ciudad que resalta por su centro histórico en el que brillan y sobresalen sus catedrales y museos que se pueden encontrar por todos partes. La arquitectura de la urbe estilo español está presente, edificios coloniales en los que resaltan los balcones cargados de flores así como otras edificaciones de tipo barroco dejan ver el legado que dejaron en otro momento los conquistadores al escoger esta ciudad como su centro de operaciones.

Old Cuenca Cathedral at Night

Foto: Jess Kraft. Antigua catedral, actualmente es un museo. Cuenca, Ecuador.

La Atenas de Ecuador como es denominada fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco en 1999. Se destaca por sus actividades culturales, festivales y fiestas religiosas, además es el punto en el cual convergen diferentes manifestaciones artísticas y musicales. Se dice que quien visita  Ecuador y no va a  Santa Ana de los Ríos de Cuenca no conoció el país.

Hasta el momento nuestra experiencia en Ecuador ha sido maravillosa, la ciudad universitaria es una urbe tranquila en donde se puede percibir como la gente aún conserva muchas de sus tradiciones sobre todo en la parte religiosa. El clima es agradable, una brisa fresca acompaña las mañanas y el final de la  tarde, en el resto del día se puede disfrutar del calorcito que acompaña a residentes y foráneos.

Cuenca también es conocida por ser el lugar en donde se hacen los famosos sombreros panamá. En la mayoría de sus almacenes se puede adquirir esta bella prenda hecha 100 % en ‘taquilla’, el material con el que elaboran los sombreros que son exportados a diferentes países del mundo. Nosotros visitamos la ‘Casa del Sombrero’ uno de los lugares de tradición, su dueño fue uno de los representantes en la elaboración de esta pieza decorativa, así mismo la familia Ortega entre otras son reconocidas por elaborar sombreros de excelente calidad.

Hay diferentes tipos de sombreros de paja-toquilla, están los normales, los finos y los extra finos, se diferencia los unos de los otros en el tejido, un sombrero es más fino porque como su nombre lo indica tiene un tejido más delicado, esto se siente al tocarlo, el sombrero tiene otra textura, entre más fino es el sombrero más suave es al tacto. Es por ello que sus precios también varían, hay desde 20 dólares hasta 500 dólares o más. Es una prende única que se puede adquirir en la zona a muy buen precio, esa es la ventaja de Cuenca, sin embargo, en otras poblaciones también se tiene la tradición de elaborar este sombrero y en general en todo el país se puede conseguir.

Después de tres días maravillosos en los que pudimos disfrutar del sosiego y calma de Cuenca nuestra siguiente parada conocer el ferrocarril más importante de Ecuador que cubre diferentes rutas desde el sur del país hasta Quito la capital, nosotros decidimos visitar la parte conocida como la ‘Nariz del Diablo’ ubicada en el poblado Alausí. Esta ruta tiene de especial además de su sugestivo nombre la obra de ingeniería que se construyó allí que permite al tren avanzar y retroceder en forma de zigzag. En esta parte del trayecto el recorrido del tren dura aproximadamente dos horas y cuentan con varios horarios, dos en la mañana y uno en la tarde.

Salimos temprano de Cuenca tipo nueve de la mañana y llegamos a las dos de la tarde, así que alcanzamos el viaje de la tres. En el pasado el tren era el transporte que usaban los pobladores de la zona para trasladarse a otras partes del país, tenían varios tipo de servicio, primera clase, carga y el normal. Ahora el tren es sólo utilizado para el turismo y por 25 dólares puedes ir desde Aluasí hasta Sibambe, durante el trayecto se disfruta del paisaje además de contemplar la obra de ingeniería en la que participaron alrededor de mil personas entre ecuatorianos y extranjeros.

Después de transitar diferentes montañas se llega a la denominada ‘Nariz del Diablo’, se le dio este nombre al lugar porque durante las labores que se llevaron a cabo en esta zona, debido a las condiciones del terreno, hubo muchos accidentes que dejaron un gran número de empleados muertos. Desde entonces la gente de la región empezó a decir que esa parte estaba maldita por la cantidad de vidas que cobró la construcción de la ruta ferroviaria.

Terminada nuestra visita en Aluasí nos dirigimos a Latacunga, población desde la que se pueden tomar los viajes para conocer el espléndido volcán Cotopaxi. Al buscar por la diferentes opciones encontramos una hermosa hacienda que se encuentra cerca del gigante blanco, al igual que en Bolivia y Perú estas casonas han sido adecuadas para el turismo, en mi post “Haciendas de ensueño en Sur América” pueden conocer un poco más sobre estos mágicos lugares.

Ecuador no es la excepción y cerca al Parque Nacional Cotopaxi existen varias opciones como la hacienda el Porvenir  en donde se disfruta de la variedad del paisaje así como de la tranquilidad y comodidad de estás antiguas quintas que ahora albergan tanto a  turistas como locales. Desde Quito la capital de Ecuador también se puede llegar al Cotopaxi, está a tan solo una hora de viaje.

La hacienda el Porvenir es un lugar tranquilo y acogedor que ofrece unas excelentes instalaciones en las que se combina el estilo rústico y moderno; además  se disfruta de buena comida elaborada con productos locales y ofrece también varias actividades como caminatas y montar en bicicleta o caballo por los alrededores.

En las inmediaciones del parque el clima es frío pero nada que una buena chaqueta no pueda sortear, la verdad es que después de unos minutos pasa desapercibido al visualizar la variedad de verdes que cubren las montañas en todo el rededor, la grandiosa vista definitivamente opaca cualquier clima.

Fueron dos días maravillosos en la hacienda en los que aparte de dar un buen paseo a caballo rumbo a los cerros y descansar,  también pudimos aprovechar el  tiempo para contemplar la lluvia mientras disfrutábamos de una buena taza de café en compañía de uno de nuestros libros matutinos de viaje. Al tercer día el sol nos dio la bienvenida muy temprano y desde la ventana de nuestra habitación finalmente pudimos divisar el majestuoso Cotopaxi. Era el tiempo preciso para ir a conocer el famoso volcán.

Desde la hacienda a la entrada del Parque Nacional son solo 30 minutos así que a las nueve de la mañana ya estábamos allí, a medida que nos acercábamos al lugar podíamos ver lo magnifico que es el Cotopaxi, desde el ingreso se puede ir en carro hasta cerca del refugio José Rivas que está ubicado a 4864 m.s.n.m, para llegar finalmente al albergue se camina por cerca de 40 minutos. Una vez en el José Rivas y de acuerdo a las condiciones físicas en que se encuentren las personas se puede continuar hasta una parte en la que se observa un bello glaciar que tiene el volcán.

Es normal que mucha gente no continué por los efectos que produce la altura en el organismo cuando éste no se ha aclimatado pero debo decir que estando en buenas condiciones físicas en comparación a otras montañas que escalamos en Bolivia en las que la altura no baja de los 4 mil metros el Cotopaxi es mucho más fácil y  a un paso moderado se puede llegar con facilidad a los 5.000 msnm.

Aunque es subiendo la ruta no es empinada y esto hace posible el ascenso a esa parte del lugar. Nosotros lo conseguimos y aparte de contemplar la imponencia del gigante blanco también cumplimos nuestra meta de estar por primera vez a cinco mil metros de altura.

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